jueves, 26 de agosto de 2010
Indigentes uruguayos combaten la exclusión con pintura, cine y debates.
Al recinto un espacio pensado para la reproducción y consumo de bienes culturales por parte de una población apartada" acuden con asiduidad una cantidad de sesenta personas desde su apertura, para participar en actividades alejadas de la vida en las calles de una urbe moderna.
Unos 50 indigentes recorren las calles de Vigo para exigir políticas de realojo.
Bouzas Álvarez se refirió a la posibilidad de que en ese mismo año se abrieran laspuertas de un albergue para indigentes de entre cuarenta y cincuenta plazas y abogó porque este mismo centro sirviera de "integrador por encima de todo".
El colectivo recorrió varias calles y acabó su marcha en la plaza del Ayuntamiento, en donde realizó un acto d eprotesta para concienciar d ela situació de los indigentes en Vigo.
lunes, 22 de marzo de 2010
CARACTERÍSTICAS DE LAS RUPTURAS
Son encadenadas, es decir, una ruptura puede conducir a otra. Por ejemplo, la pérdida del trabajo puede provocar que la persona pierda los lazos familiares o, a la inversa, una fuerte ruptura familiar (por una muerte, una pelea, un maltrato, una adicción) le lleva a la persona a perder también el trabajo por no poder realizarlo correctamente debido a sufrir una profunda depresión.
Son traumáticas. Provocan un alto sufrimiento psicológico en la persona, de manera que su voluntad puede verse de tal manera debilitada que no encuentra motivación para volver a rehacer sus lazos y llevar una vida digna. Además, la vida en la calle suele agravar aún más esta apatía.
Son bruscas. Puede que la persona haya vivido varios grandes traumas encadenados y alejados en el tiempo durante su vida, pero probablemente uno de ellos le lleva directamente a la calle. Es decir, vivir en la calle no es algo meditado, sino una solución precipitada para alejarse del dolor o la única opción tras ser expulsada de su lugar de residencia habitual.
sábado, 13 de marzo de 2010
CAUSAS
Ruptura de lazos familiares y personales. No tienen una relación habitual o no mantienen ya ningún contacto con su familia directa e indirecta. Puede deberse a la muerte de uno o varios miembros, a una pelea familiar, a la distancia que les separa, a una adicción, a una enfermedad o trastorno físico o mental, etcétera.
Ruptura de lazos laborales. Las personas sin hogar no tienen empleo o no tienen un empleo fijo que les proporcione ingresos estables. Aunque, probablemente, lo tuvieron. Se calcula que un 10% de estas personas tiene incluso estudios universitarios.
Ruptura de lazos sociales. La persona sin hogar (antes o después de serlo) puede perder sus amigos o puede tener dificultades institucionales (problemas judiciales o con la policía). Puede ser un proceso gradual o una ruptura brusca porque sus amigos le den la espalda al no aceptar su situación.
Ruptura de lazos sociales. La persona sin hogar (antes o después de serlo) puede perder sus amigos o puede tener dificultades institucionales (problemas judiciales o con la policía). Puede ser un proceso gradual o una ruptura brusca porque sus amigos le den la espalda al no aceptar su situación.
Denominaciones de Personas Sin Hogar
El miedo a revivir situaciones traumáticas suele provocar en esta persona rechazo (de distintos grados según la persona) a volver a intentar llevar una vida laboral y a rehacer relaciones familiares y sociales.
Durante la historia, se ha denominado a este grupo de población de muy diversas maneras:
• Mendigos. Se trata de un concepto que se considera incorrecto, ya que sólo una minoría de estas personas ejerce la mendicidad de forma habitual.
• Vagabundos. Se considera incorrecto utilizarlo para este grupo ya que muchas de estas personas son más sedentarias que nómadas, es decir, puede permanecer años y décadas en el mismo portal, cajero o rincón.
• Carrileros. Se refiere a las personas que recorren los carriles y que también vagabundean, no sólo entre las calles, sino entre ciudades. Tampoco es generalizable, aunque haya personas sin hogar que sí cambian de lugar con cierta frecuencia, hay otras muchas que no lo hacen.
• Transeúntes. Es un término probablemente tan incorrecto como vagabundo. Pone especial énfasis en que la mayoría de las personas sin hogar viven en las calles. No tiene por qué ser así, porque algunas residen en albergues.
• Indigentes. Es un término demasiado general, ya que indigente también puede ser una persona que viva con su familia en una chabola o una persona inmigrante con un trabajo precario. Un indigente no tiene por qué ver rotos sus lazos familiares y laborales de una forma tan extrema. Además este término suele relacionarse con carencias más materiales, cuando probablemente el problema más subrayado en las personas sin hogar no es la indigencia, sino la falta de autoestima, de voluntad y de relaciones sociales.
• Sin techo. Es el término más famoso, aunque probablemente no el más correcto. Subraya sobre todo la carencia material de un lugar donde dormir, sin embargo se considera que las personas sin hogar tienen muchas más carencias como son las relaciones familiares, las relaciones sociales y la vida laboral. Además, el concepto "sin techo" también podría englobar a personas tan dispares como los pastores nómadas o cualquier grupo de población que viva a la intemperie.
Buena parte del movimiento asociativo español ha adoptado el término "persona sin hogar" para referirse a ellos porque consideran que la carencia más grande que tienen no sólo es un techo, sino una familia y un trabajo, es decir: un hogar.
martes, 26 de mayo de 2009
“¿ES TARDE PARA CAMBIAR?”
Como siempre se ha dicho: la vida no es fácil. Sin embargo, desde mi punto de vista es mucho más difícil para algunos individuos.
Casi todos los residentes de este centro lo han perdido todo, o simplemente nunca han tenido nada. Obviamente, muchos han perdido el apoyo de sus familias, los últimos familiares que le quedaban han fallecido, no quieren saber nada de ellos, o se encuentran en otro país, con lo cual se sienten muy solos y necesitan un apoyo continuo, tienen miedo.
Encontramos gran diversidad de personas con distintos problemas, muchos de ellos drogas y alcohol, que intentan mirar hacia un futuro desde una perspectiva diferente a la que tenían anteriormente.
Nuestro objetivo mayoritariamente se basa en concienciarlos de que deben resolver sus problemas de adicción, búsqueda de empleo, etc. Para lograr un bienestar en un futuro.
“¿Está una persona capacitada para cambiar en cualquier momento?”, Toda persona puede cambiar si se lo propone, pero no en cualquier momento. Deben darse diversas situaciones que hagan que el individuo recapacite sobre su situación y reflexione sobre la necesidad de un proceso de cambio.
PROCESO DE CAMBIO
Este proceso se compone de varias fases que voy a resumir a continuación.
· Fase de Precontemplación: El problema no se acepta. Incluso podemos verlo en los demás pero no en nosotros mismos. Ej: En caso de alcoholismo “yo no bebo tanto”, ”yo no tengo ningún problema”.
· Fase de Contemplación: Empiezo a aceptar mi problema. Ej: “La verdad es que sí bebo mucho”.
Fase de Preparación: Uno empieza a tomar decisiones respecto a un cambio pero no lo empieza. Se empieza a concienciar de que necesita cambiar. Ej: “Necesito dejar de beber porque lo he perdido todo por culpa de mi adicción”.
Fase de Acción: Se inicia el cambio. No se puede confundir el cambio con la acción. Muchos confunden estos dos términos y piensan que están curados de su adicción en esta etapa. Se necesita tiempo para pasar de la acción al cambio, seis meses como mínimo para empezar un proceso de cambio real en el tema de las adicciones.
Fase de Mantenimiento: Control de la adicción durante toda la vida. Intentando no caer en la fase de recaida.
Fase de Recaída: Muchos se vienen abajo y recaen en el consumo. Pero no nos tomaremos la recaída como algo negativo sino como un descuido, un error, que nos ayudará en un futuro a darnos cuenta de qué es lo que ha fallado.
En el caso de las adicciones, es más difícil cambiar, pero nunca es tarde, si uno se enfrenta al problema y está seguro de lo que quiere hacer con él.
